Son muchas las voces que  apuestan por una implantación inmediata de los nuevos sistemas en radio de transmisión digital terrestre, pero sinceramente no creo que esta sea una necesidad final de los usuarios, más bien obedece a una de esas decisiones políticas, impuesta en muchos casos por los intereses del mercado y no por la demanda real de los oyentes.Creo firmemente en la digitalización del medio radiofónico, y además considero que es precisamente en la digitalización de éste, donde el lenguaje radiofónico vivirá una segunda y definitiva época dorada.

Pero creo aún más en la responsabilidad social del medio radiofónico tal y como lo entendemos hoy en día, y escoger la forma inadecuada de esta digitalización, aplicándola en tiempos inapropiados, no sería un avance sino un retroceso, que como fatales consecuencias nos distraería de nuestro principal objetivo como medio de comunicación, que es precisamente: Comunicar. ¿Cómo hacerlo si no hay oyentes?

Consecuencia de la implantación de un sistema – esperemos que no a la fuerza – que pese a sus incuestionables ventajas, nos obliga: si o si, a renovar totalmente el parque de receptores de radio.

Y es en este hecho donde todas esas ventajas se convierten en inconveniente, entiendo que insuperable hasta que las condiciones socio económicas no cambien, negando a las economías menos pudientes, el acceso al único medio de información del que disponen: La Radio, recordemos que en pleno siglo XXI aún existe el analfabetismo y no estoy hablando del digital.

Por otro lado, deberíamos preguntarnos, sobre las verdaderas capacidades de interactuacíon de esta tecnología, porque en la sociedad del conocimiento: hemos pasado de una red de datos a una red de personas, y así lo certifican las tecnologías 2.0 que permiten un crecimiento de la inteligencia colectiva, basada en compartir e interactuar con otros usuarios experiencias individuales.

A mi entender: La Radio, como su propia definición indica, es un medio de comunicación social, es por ello, que todos los que nos dedicamos a esta bendita profesión, tenemos una responsabilidad social añadida de primera magnitud, y hoy por hoy, una de las principales preocupaciones debería ser la de tratar de frenar el crecimiento de la denominada: “Brecha Digital”, consecuencia directa, entre otros factores, de una inapropiada implementación.